Protección Respiratoria
Factores de Protección
Los equipos de protección respiratoria se diferencian en su eficacia en aislar al usuario del entorno de trabajo. Dicha eficacia se expresa en términos de “fuga hacia el interior” del contaminante ambiental, es decir la cantidad de contaminante que pasa a la zona de respiración del usuario. Debe seleccionarse un equipo en el que la fuga hacia el interior sea lo suficientemente pequeña para no exceder el valor límite de exposición al contaminante en el aire de inhalación.
Las normas técnicas establecen, para un determinado equipo de protección respiratoria, el valor máximo permitido de fuga total hacia el interior (TIL). Desde el punto de vista práctico, el valor de fuga total hacia el interior se transforma en el factor de protección nominal para el equipo, que nos permite calcular hasta que concentración del contaminante podemos estar protegido con cada equipo concreto:
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FPN = 1 / TILmax = 100 / TIL (%)max
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El valor del FPN proviene por tanto de las mediciones realizadas en el laboratorio mediante una secuencia de ensayos reproducible que intenta simular situaciones reales con usuarios. Aún así, la realidad en el lugar de trabajo es a veces bien distinta. Las condiciones de utilización de un equipo de protección respiratoria son muy variadas, como variadas son las exigencias operativas del usuario (movilidad durante el turno de trabajo, condiciones de temperatura o humedad, compatibilidad con otros equipos, etc.)
Por esta razón, algunos fabricantes recomiendan factores de protección asignados, menores que los nominales, y que provienen de mediciones realizadas en el lugar de trabajo.
El factor de protección nominal aún así es una buena herramienta para comparar distintos equipos de protección.
Para conseguir que el factor de protección real para cada usuario sea lo más próximo posible al factor de protección nominal deben cumplirse los puntos siguientes:
- Realizar la selección teniendo en cuenta el tipo y naturaleza del contaminante.
- Llevar el equipo de protección durante todo el tiempo que dure la exposición al contaminante.
- Llevarlo correctamente ajustado siguiendo las instrucciones del fabricante.
Mantener el equipo en buenas condiciones de uso e higiénico, en el caso de equipos que puedan utilizarse durante más de un turno de trabajo.
Criterios de Selección
Para realizar la selección correcta del equipo de protección en función del ambiente de trabajo, y en función del factor de protección, recomendamos las etapas siguientes:
1. Evaluación del nivel de oxígeno
Se debe verificar que la concentración de oxígeno en el aire sea superior al 19,5% en volumen y que tal concentración se mantenga durante todo el tiempo que dure el trabajo a realizar. En caso de que no se alcance esta concentración debe utilizarse un equipo autónomo de presión positiva que son los que ofrecen los máximos niveles de protección.
2. Identificación cualitativa de los contaminantes
Es necesario conocer la naturaleza física de los contaminantes, es decir si se trata de materia particulada (polvo, nieblas, humos) o bien gases y vapores. También hace falta saber la naturaleza química (por ejemplo polvo de carbonato de calcio, fibras de amianto, cloro, vapores de amoniaco, etc.).
Después de esta etapa, podemos establecer si necesitamos un filtro de partículas, un filtro de gases y vapores o un filtro combinado.
Cuando el contaminante se encuentra en fase de gas o vapor, se recomienda utilizar un equipo de suministro de aire en los casos siguientes:
a)si el contaminante no tiene olor;
b)si el contaminante tiene un umbral olfativo superior al límite de exposición ocupacional o VLA.
3. Cuantificación del riesgo
El paso siguiente consiste en realizar las mediciones oportunas a fin de determinar la concentración ambiental del contaminante.
Estas mediciones pueden ser prolongadas durante todo el tiempo que dure la exposición al contaminante para compararlo con el valor límite ambiental de exposición diaria (VLA-ED), o bien mediciones de corta duración o exposiciones pico, que pueden compararse con el valor límite ambiental de exposición a corta duración (VLA-EC).
Si se conoce la concentración media ponderada para el contaminante en el lugar de trabajo, la selección del equipo se realiza dividiendo la concentración por el valor VLA-ED. Se obtiene así el “nivel de protección necesario”. Debe seleccionarse un equipo con un FPN no inferior a tal nivel.
Cuando no sea posible determinar temporalmente la concentración del contaminante, una buena práctica consiste en utilizar, al menos, el siguiente nivel de protección:
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Límite de exposición del contaminante
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Protección recomendada
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VLA = 10 mg/m3
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FFP1 o Media máscara + P1
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0,1 mg/m3 < VLA < 10 mg/m3
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FFP2 o Media máscara + P2
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VLA £ 0,1 mg/m3
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FFP3 o Media máscara + P3
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Este criterio se recoge en normas nacionales de algunos países Europeos tales como Alemania e Italia.
Caso práctico
- Contaminante: polvo de óxido de calcio
- VLA-ED = 2 mg/m3
- Concentración media ponderada durante el turno de trabajo = 9 mg/m3
- Nivel de protección necesario: Concentración media ponderadav/ VLA-ED, es decir 9 mg/m3 : 2 mg/m3 = 4,5
- Debe seleccionarse un equipo con un FPN no inferior a 4,5, esto es:
a) Mascarilla autofiltrante FFP2 (FPN = 10)
b) Media máscara con filtro P2 (FPN = 10)
c) Máscara completa con filtro P2 (FPN = 16)
d) Equipo motorizado TH1 con capucha o casco (FPN = 10)
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4. Otros criterios de selección
Que el equipo ofrezca el suficiente nivel de protección es el primer criterio a tener en cuenta pero no el único. Podemos encontrarnos con varios equipos que respondan a un mismo nivel de protección pero que ofrezcan diferentes beneficios al usuario. Por eso es importante considerar otros criterios relacionadas con el trabajo o con el propio usuario y buscar el equipo que mejor se ajuste a esas exigencias:
- Características faciales: el tamaño y forma de la cara varían de una persona a otra. En equipos de presión negativa (mascarillas autofiltrantes, medias máscaras y máscaras completas con filtros) el ajuste entre la máscara y la cara del usuario es crítico. Si no se consigue un buen ajuste, el equipo no ofrecerá el nivel teórico de protección. Es muy recomendable realizar las pruebas de ajuste de presión negativa o positiva o bien una comprobación cualitativa del ajuste (ejemplo: aerosol de sacarina) cuando se realiza la selección del equipo o en base anual durante la formación de los trabajadores. Las personas con barba tienen problemas para conseguir un buen ajuste facial. Si no es posible conseguir un buen ajuste, el trabajador tendrá que utilizar otros equipos de protección que no dependan del ajuste facial como por ejemplo los equipos de ventilación asistida o motorizados.
- Ritmo de trabajo: Debe evaluarse la opción más cómoda según el ritmo de trabajo. Un equipo adecuado para una actividad ligera no resulta necesariamente el ideal para una actividad más intensa. En una mascarilla autofiltrante, una válvula de exhalación que funcione de manera eficaz ayuda a que el equipo resulte más cómodo en ritmos de trabajo intensos.
- Tiempo de uso: Los equipos de protección respiratoria que tengan que llevarse durante toda la jornada de trabajo deben resultar lo más cómodos posible. En estos casos es más aconsejable utilizar equipos motorizados o de ventilación asistida con cascos o capuchas.
- Ambiente de trabajo: Si el ambiente de trabajo es caluroso y húmedo, debe considerarse el uso de equipos motorizados.
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Compatibilidad con otros equipos de protección: Además del riesgo respiratorio, el trabajador puede estar expuesto a riesgos que requieran el uso de otros equipos de protección. Al realizar la selección debe tenerse en cuenta que todos esos equipos sean compatibles entre sí y que la protección de cada uno de ellos no se vea reducida por ninguno de los otros. Además, debe analizarse también que el uso de varios equipos a la vez no ocasione una incomodidad tal al trabajador que le motive a dejar de utilizar alguno de ellos o a llevarlo de manera incorrecta.